22.9.13

"La Fuente de la Xana" (Leyenda)

La vida es una Espiral: ciclos que giran y se suceden, ascendiendo o descendiendo,constantemente, como la música de Bach..

Este Blog, y sus "hermanos", ha cumplido su cometido durante estos años,que no ha sido otro que aunar Arte y Espiritu, Embellecer un poquito este mundo de contrastes profundos y Compartir fragmentos de la infinita Belleza que ya de por si posee.. 

Ha llegado su momento de Transformación,que no Final,como parte de un Todo en Cambio...,a la par de las Estaciones...



En esta entrada, totalmente simbólica, recobro hoy para compartirla, una vieja leyenda asturiana,de Avilés: precisamente la comarca dónde nació y vivió mi bisabuelo Genaro Álvarez ,hasta su emigración a La Habana, y cuya Mágica Esencia siempre ha estado y estará conmigo, como parte de mi Ser,intuitivamente desde pequeña y con más conciencia a lo largo del tiempo..
La "Xana" es un "personaje mitológico" de Asturias, con paralelismos en casi todas las Culturas: son seres elementales,vinculados a los Bosques y las Fuentes y Ríos, la Tierra y el Agua, encarnación mágica de la Naturaleza profunda, eco de las antigüas Diosas..
Para mí,no es simple "Mitología",es una conexión profunda con algo inexplicable pero auténtico que convive conmigo desde que existo, bajo infinitos nombres,matices y deficiones , que al fin y al cabo son sólo etiquetas que inventa el ser humano para asir lo Inasible y comprender lo Incomprensible..

Os dejo pues con su compañía.
Que Ella siempre os cuide y proteja y embellezca vuestras vidas,como en esta Leyenda...

"La Fuente de la Xana"
 "En el siglo VIII, el rey Mauregato de la pequeña monarquía asturiana, se había comprometido con los musulmanes a entregarles 100 doncellas cada año para desposarse con ellas. El rey, celoso de su pacto, elegía cuidadosamente a las doncellas mas bellas del reino para ser entregadas. Un nutrido grupo de guerreros recorría ciudades y aldeas para elegir a las doncellas y éstas, pese a oponer resistencia, eran llevadas por la fuerza.
Sucedió un día que los guerreros se enteraron de que en Illas (Avilés), existía una joven muy bella, y raudos, hacia allí encaminaron sus pasos. Belinda, que así se llamaba la joven, sin sospechar en un principio los deseos de los visitantes, los recibió amablemente, pero cuando fue capturada, con gran habilidad consiguió que sus guardianes le permitieran ejecutar bellas danzas y canciones. La joven les ofreció bailar para ellos una danza maravillosa, pero esta tenía que ejecutarse en el campo, a la luz de la luna.
Los guerreros, encantados con la gracia de Belinda, accedieron a su deseo y aquella misma noche salieron al campo. Una vez que se vio libre, la joven corrió desesperadamente hasta una fuente no muy lejana con el deseo de esconderse en aquel lugar y así burlar a sus captores.
Una vez en la fuente, oyó con gran sorpresa como de su interior salía una voz que le decía:
"Si quieres ser tu mi Xana vivirás días dichosos".
La joven, al oír estas palabras, preguntó que debía hacer para convertirse en Xana; la respuesta no se hizo esperar:
"Bebe un sorbo de mi agua, y te verás libre de los soldados y acabarás con el tributo".
Belinda así lo hizo y se convirtió en una joven de belleza sobrenatural. Cuando los soldados llegaron al lugar intentaron capturarla de nuevo, pero la joven Xana los miró con sus maravillosos ojos verdes e inmediatamente todos los soldados se convirtieron en carneros.
Los días pasaron y el Rey, impaciente, viendo que sus soldados no volvían, mando otro grupo a Illas para cumplir su orden, pero estos tampoco volvieron. El Rey, alarmado, mando reunir a todos sus soldados y, a la cabeza del ejercito, se dirigió a Illas. Cuando llego al lugar pudo ver una gran cantidad de ovejas y carneros que pastaban apaciblemente alrededor de una fuente en la que se encontraba sentada una joven que hilaba blancos copos de lana.
Viendo que se trataba de un ser sobrenatural, se dirigió a ella y le pregunto si había visto a sus soldados, a lo que la Xana le respondió que el no había enviado soldados, sino corderos. El Rey, enfurecido, contesto:
"Repito que eran soldados, como los que vienen detrás de mi"..
A lo que la Xana contesto burlonamente: 
"También son corderos, y tu puedes ser el pastor"
El Rey volvió la cabeza y pudo ver como todo su ejército se había convertido en un rebaño de mansos corderos; asimismo, sus lujosas ropas se habían transformado en las pobres prendas de un pastor.
 Entonces, tembloroso, suplicó a la Xana que deshiciera el encantamiento y que el se comprometería a cumplir lo que ella deseara.
 La joven le pidió que renunciara al tributo de las cien doncellas, cosa que el Rey acepto de inmediato y mando un mensajero al reino musulmán para que explicara que el pacto quedaba roto ante la imposibilidad de cumplirlo.
Desde entonces las doncellas no volvieron a ser capturadas.
La fuente de la Xana todavía se conserva próxima a Avilés."


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